IMDEA Agua participa en una investigación internacional que detecta PFAS, los llamados «químicos eternos», en el 93% de los ríos europeos
- Un consorcio analiza 280 puntos fluviales en 31 países europeos y revela que el 61% de las zonas supera las normas de calidad ambiental definidas para estas sustancias en aguas superficiales.

La investigadora de IMDEA Agua Paula Redondo-Hasselerharm tomando muestras en el arroyo de Pantueña. Crédito: IMDEA Agua.
Investigadores del grupo Ecología Acuática Aplicada de IMDEA Agua han participado en el primer análisis armonizado a escala continental de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en ríos europeos. El estudio, que monitorizó 93 ríos durante las cuatro estaciones del año, revela una presencia casi ubicua de estos compuestos, conocidos como «químicos eternos», estrechamente vinculada a la presión humana y a la actividad industrial de cada territorio. El trabajo, dirigido por un equipo de la Universidad de York y desarrollado junto a una amplia red de instituciones científicas europeas, se ha publicado recientemente en la revista Water Research.
En el 93% de las 280 ubicaciones estudiadas se detectó al menos uno de los siete compuestos PFAS prioritarios, incluyendo tramos del río Manzanares, el río Henares, el río Jarama y el arroyo de Pantueña en la Comunidad de Madrid. Los resultados muestran que los niveles más elevados de contaminación se concentran en regiones del sur, oeste y sureste de Europa, identificando puntos críticos asociados a la proximidad de vertederos, estaciones depuradoras de aguas residuales y complejos industriales. El compuesto detectado con mayor frecuencia fue el ácido perfluorohexanoico (PFHxA) en el 52% de las muestras, seguido del ácido perfluorooctanoico (PFOA), en el 43%.
El estudio descubrió que la actividad humana, medida a través del Índice de Huella Humana, es el factor socioeconómico más importante para predecir la presencia de determinadas sustancias PFAS en los ecosistemas acuáticos. Asimismo, se observó que los niveles de PFAS aumentaban en aguas con mayor conductividad eléctrica, lo que indica que suelen estar asociados a otros contaminantes de origen urbano e industrial.
Las concentraciones más altas se registraron en verano, cuando los ríos llevan menos agua y los contaminantes se diluyen menos. Desde una perspectiva regulatoria, el 61% de las estaciones superó la norma de calidad ambiental definida por la Comisión Europea de 4,4 nanogramos por litro para la suma de PFAS, lo que pone de manifiesto un riesgo ecológico generalizado en las cuencas analizadas.
Los autores subrayan que estos hallazgos deberían contribuir a redefinir las estrategias europeas de vigilancia ambiental. Y van más allá: «Tenemos que actuar sobre las fuentes de contaminación para proteger los ecosistemas acuáticos y la salud humana», señala Paula Redondo-Hasselerharm, investigadora de IMDEA Agua y una de las autoras del trabajo. Asimismo, destacan la necesidad de ampliar la monitorización a un espectro más amplio de contaminantes emergentes para comprender mejor su impacto acumulativo y apoyar el desarrollo de nuevas tecnologías de eliminación y tratamiento.
Además de Paula, los investigadores del grupo de Ecología Acuática Aplicada de IMDEA Agua que han participado en el estudio son Andreu Rico, investigador vinculado de la Universitat de València, y Melina Celeste Crettaz-Minaglia, técnica de laboratorio en IMDEA Agua durante la realización del estudio.
Qué son los PFAS y por qué preocupan a la ciencia
Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) constituyen una familia de miles de compuestos sintéticos utilizados desde hace décadas en productos impermeables, espumas contra incendios, utensilios antiadherentes y materiales de envasado debido a su elevada resistencia al calor, al agua y a la degradación química.
Precisamente esta resistencia es la que les ha valido el nombre de «químicos eternos». Su persistencia en el medio ambiente favorece su acumulación en ecosistemas y organismos vivos. Diversos estudios han asociado la exposición prolongada a determinados PFAS con alteraciones del sistema inmunitario, trastornos hormonales, problemas de tiroides y un mayor riesgo de algunas enfermedades, además de impactos negativos sobre la biodiversidad acuática.
Referencia del artículo:
Li, J., Boxall, A. B. A., Swan, C., Hoeks, S., Lai, R. W. S., Wilkinson, J. L., et al. (2026). Pan-continental assessment of socioeconomic and environmental predictors of PFAS occurrence in European rivers from a harmonised monitoring study. Water Research, 305, 126481. https://doi.org/10.1016/j.watres.2026.126481




